Boca dejó sin invicto a Defensa y allanó el camino de Racing

361
Defensa y Justicia vs Boca Juniors 24.02.2019 Foto Maxi Failla

Fue 1 a 0 con gol de Carlos Tevez. Los Varela merecieron mucho más, pero no pudieron hilvanar el séptimo triunfo consecutivo.

Quedará en la historia. En la primera visita de Boca a Florencio Varela, el equipo de Alfaro logró un triunfo que puede aparecer en el diccionario cuando se busque la palabra injusticia. Y es que mereció todo y más este brillante Defensa y Justicia, pero el gol de Carlos Tevez, las atajadas de Esteban Andrada y ese rechazo sobre la línea de Lisandro López (vaya paradoja del destino con ese apellido y Racing en la pelea) evitaron una victoria para el local. Con poco, con muy poco, Boca lo bajó de la cima de la Superliga y se quedó con tres puntos que lo acercan al objetivo de clasificarse a la Copa 2020 pero que lo dejan lleno de dudas sobre su presente en cuanto al juego.

Los primeros 45 minutos fueron una paliza. Táctica, física y también de juego. Todo fue del Halcón de Varela. Jugó con Boca como quiso, con sus alas abiertas en Ciro Rius e Ignacio Aliseda, con Domingo Blanco y Lolo Miranda para distribuir. Apenas le faltó el gol, ese que evitó Andrada en dos remates desde lejos de Matías Rojas y de Blanco. También lo salvó Lisandro López, en la línea, cuando Márquez definió. Fue todo del local. Minimizó a Tevez y compañía, aunque no lo noqueó. En el balance a favor del local también hay que contabilizar un penal de Iván Marcone a Aliseda que el árbitro Fernando Echenique ignoró y que generó la protesta generalizada del local, adentro y afuera de la cancha.

¿Por qué tanta diferencia? Porque este Boca de Alfaro (todavía en construcción pero con groseros errores de cimientos) eligió un carril lento y previsible por una avenida central. Y los aviones de Beccacece volaron por las bandas, ahí en donde Julio Buffarini y Emmanuel Mas quedaron expuestos y a la mitad de la cancha comprimida entre Almendra, Marcone y el colombiano Campuzano la paseó como tuvo ganas esa topadora de fútbol de Varela.

Posesión, precisión en cada pase y una movilidad que desnudó a su rival. La diferencia de jerarquía sólo quedó en los apellidos: a Benedetto no llegó una pelota; Zárate no pudo eludir un hombre y Tevez volvió a demostrar porqué fue suplente en el ciclo de Barros Schelotto. Boca no pateó al arco en 45 minutos. Casi que no cruzó el mediocampo. Pero a Defensa y Justicia (sin Togni por lesión ni Nicolás Fernández por suspensión) le faltó el gol en esa primera mitad abrumadora que también sirvió para mostrarle al país (y a buena parte del planeta que solo prende la TV cuando juegan los gigantes del fútbol doméstico) de lo que es capaz. Puede que no le alcance, pero su estilo ya dejó una huella.

Pero claro: desde que los ingleses inventaron el fútbol, determinaron que gana el que hace los goles. Y en ese acierto de Tevez con complicidad de Unsain en la única jugada colectiva de Boca en el partido (la otra llegada fue una apilada personal del Apache) se consumó una de las victorias más insólitas del último tiempo. Porque es cierto que el equipo de Alfaro sufrió menos que en la primera parte y que al local le costó mantener ese ritmo frenético. Pero la visita jamás hizo pie, siguió necesitando de las manos de Andrada y volvió a mostrar una falta de ideas para generar situaciones que desde hoy tendrá que reinventar su estilo si pretende tener aspiraciones en 2019.

Los cambios de Beccacece (quedó en evidencia el poco recambio que tiene a disposición) apostaron a la misma intención. Pero siguió faltando ese nueve de referencia para resolver el último toque. Alfaro en cambio buscó con la pausa irritante de Reynoso en lugar de apostar por la velocidad de Villa para las contras. (clarin.com)

Comentarios

Comentarios