Camino al 10 de diciembre. El nuevo mapa del poder del PJ: Sergio Massa pierde terreno en el gabinete de Alberto Fernández

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Primero, perdieron los gobernadores peronistas. Y ahora, Sergio Tomás Massa.​

Todos, retrocedieron casilleros bajo la admonición de “el que suena, suena”, frase que significa que quien es nombrado en las charlas políticas o aparece mencionado en un medio como casi seguro ministro de algo, perderá ese casillero o lugar, sin piedad.

La otra razón del retroceso para los mandatarios provinciales y para el massismo, ha sido el retorno de Cristina Fernández de Kirchner​, quien no ha mantenido en sus oraciones a estos dos sectores a la hora de dar su opinión sobre el futuro tiempo político del peronismo.

Al regreso de la isla caribeña, dejó su impresión en las oficinas del Instituto Patria, búnker kirchnerista de la zona de Congreso, donde la vicepresidenta electa tiene oficinas, así como su hijo Máximo: “Que se dé por bien pago con el cierre de listas de octubre: allí puso su gente. y será Presidente de la Cámara de Diputados”, sentenció Fernández de Kirchner.

Pero además de este resquemor de la ex mandataria argentina, hay otras razones, en este caso, compartidas en las oficinas de Alberto Fernández, ubicadas en el coqueto barrio de Puerto Madero. Fueron la foto anticipada junto a Emilio Monzó, donde Massa apareció con el saliente titular de Diputados, mostrándose en “Modo Transición”, cuando el de Tigre aún no fue definido de modo institucional en ese rol.

Otro elemento que comparte el albertismo con el kirchnerismo del Patria son los rumores en los medios sobre nombramientos, que en esos grupos K adjudican al jefe del Frente Renovador: desde el posible nombramiento de Martín Redrado en Economía, la especie fallida de que Florencio Randazzo vuelva como ministro de Transporte, el posible arribo de Mirta Tundis al PAMI, la entronización del industrial José Ignacio de Mendiguren al Ministerio de Producción y la más potente, la de que Diego Gorgal sería el elegido de Alberto como responsable del área de Seguridad en la Nación.

El asunto Gorgal ha sido el el más crudo pues este especialista y asesor en Seguridad de Massa para el rubro mantuvo reuniones en “Encarnación”; el búnker albertista de Puerto Madero: de allí se fue molesto e incómodo, pues la idea de encabezar el Ministerio o Consejo de Seguridad jamás le fue ofrecido por el núcleo íntimo de Alberto Fernández.

A estas horas, solo queda en pie para el massismo una posible responsabilidad de Raúl “Cabezón” Pérez en el área de Transporte: este diputado mantiene relación directa con Eduardo “Wado” De Pedro, hoy también cercano a Alberto más allá de que su terminal política son Cristina y Máximo Kirchner.

Un nombre que sí está presente en el esquema nacional, así como en el bonaerense de Axel Kicillof, es el de Malena Galmarini, esposa de Sergio Massa, quien circuló como eventual ministra de la Mujer o Igualdad de Género. Pero para ese casillero resulta difícil imaginar a la esposa de un dirigente político, por lo que la dama no lo evaluó con seriedad. Sí está Malena en carrera de un destino de Gabinete kicillofista (¿Salud?) o, más firme, una importante responsabilidad de ser vicepresidente de la Cámara de Diputados de la Provincia, lugar decisoria y con firma compartida con el titular de ese cuerpo legislativo.

Volviendo a los gobernadores, el malhumor fue creciente en la última sesión del Senado nacional cuando asumieron las nuevas autoridades, donde Claudia Abdala de Zamora fue definida como Presidenta Provisional del Senado y José Mayans quedó entronizado como jefe del bloque de senadores del “Frente de Todos”, nombre que quedó para el bloque único del peronismo.

Entre los mandatarios peronistas -que tienen al tucumano Juan Manzur como su numen- la lectura fue que lo de Abdala fue un gesto pero con Gerardo Zamora, jefe territorial de Santiago del Estero, de relación directa con CFK y quien sumó a sus diputados al bloque que, desde el 10 de diciembre, conducirá Máximo Kirchner en la Cámara baja. Y que lo de Mayans fue un gesto pero para Gildo Insfrán, jefe político de ese senador y mandamás de Formosa, siempre fiel a los Kirchner.

A eso se le deben sumar que Jorge Neme, referente de Manzur, parece también haber caído en la contundencia de la máxima de “el que suena, suena”: su destino en Cancillería parece haber capotado.

Los muchachos peronistas….

(clarin.com)

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