CLORINDA: Masiva evacuación de familias por impresionante crecida y desborde del Riacho Porteño

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Entre el lunes y ayer, el Riacho Porteño experimentó una inusual crecida como consecuencia de las copiosas lluvias de los últimos días, motivando su desborde y una evacuación masiva de los moradores de la zona de El Porteñito, los que eran reubicados en aulas de las escuelas Frontera Nº 9 y 302, ambas dentro del anillo de protección que rodea al Bº El Porteño Norte.

En efecto, la situación de emergencia movilizó a equipos municipales y de agrupaciones políticas para ayudar a evacuar a las familias afectadas, las que en cuestión de horas, veían como la cuenca del río se tornaba sumamente torrentosa y las aguas desbordaron hacia el sector de El Porteñito, que no tiene defensa contra inundaciones.

Durante prácticamente toda la jornada, los grupos de tareas, con camionetas y con tractores, ingresaron una y otra vez hacia la zona conocida como “Garay Cué”, donde se encontraban las familias más próximas al riacho y cuyas fincas eran rápidamente tomadas por el desbordado riacho, que corría vertiginoso, incluso sobre la calle principal de acceso al barrio.
Con las horas, y a medida que las aguas bajaban buscando su curso hacia la desembocadura, la situación también se complicaba en el Bº El Porteño Sur, que tuvo a sus primeros evacuados por tratarse de un sector que tampoco cuenta con defensas contra inundaciones. El Bº Guadalupe, es otro sector sin defensa cuyos moradores veían avanzar la masa liquida, amenazando con anegarlos, por lo que a la vera de la ruta, se vieron las primeras estructuras precarias edificadas ante la posibilidad de que por la noche, tuviesen que escaparle a las aguas.
Lo llamativo es que a diferencia de otras grandes crecidas, incluso la de un año atrás, la segunda ciudad está siendo amenazada por una impresionante masa líquida que baja de la zona de campos hacia el Oeste, recordándose que localidades próximas como Naineck y las colonias San Juan, El Paraíso y San Juan, por citar a algunas, habían experimentado lluvias de una intensidad sorprendente, incluso llegando el agua a la cinta asfáltica de la ruta 86.
La gran masa de líquida que avanza desde esa zona que tiene terrenos más elevados que el asentamiento urbano de Clorinda es la que baja y busca encauzarse hacia los ríos principales para su descarga mientras mantiene en zozobra a los clorindenses que se ven rodeados de inmensos espejos de agua y ruegan por que no siga lloviendo en la zona. (LA MAÑANA)

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