COPA LIBERTADORES: Boca se llevó de la altura de Cochabamba un empate y varias dudas.

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Fue 0-0 con Jorge Wilstermann de Bolivia, en el debut de ambos en el Grupo G. El equipo de Alfaro tuvo un flojo partido.

Era volver a empezar para Boca. Después de la frustrante final en Madrid, de la tristeza por esa Libertadores que se le escapó a manos de River. Era el principio de un nuevo desafío continental en la búsqueda de la séptima, la obsesión azul y oro. Sin embargo, Boca no pudo ganar en su debut copero. Es cierto que jugó en un escenario complicado, a 2750 metros sobre el nivel del mar y sobre un césped muy desparejo. Sin embargo, por jerarquía individual se esperaba mucho más ante Jorge Wilstermann, que tuvo las chances más claras. El empate, entonces, sabe a poco.

Dejó poca tela para cortar el primer tiempo. Boca reguló energías, como si supiera que acelerando podía sufrir los efectos de la altura. Así y todo, su postura fue muy poco ambiciosa. No fluyó el juego y no pateó una sola vez al arco en cuarenta y cinco minutos. Bajo esta coyuntura, Jorge Wilstermann se vio obligado a tomar la iniciativa, aun con sus dificultades.

El equipo boliviano está en el quinto lugar del campeonato de su país y su andar es irregular. Depende demasiado de la inspiración de Cristian Chávez, un viejo conocido de la cantera xeneize. Pochi fue el futbolista más destacado entre tanta mediocridad. Condujo al Aviador, como si quiera demostrar que todavía está vivo para el fútbol argentino. Generó algunas jugadas y remató un par de veces de media distancia. Terminó herido por un corte que sufrió cuando disputó una pelota con Nahitan Nandez. Cayó sobre la suela del botín del uruguayo y terminó sangrando.

Boca intentó progresar con alguna proyección de Julio Buffarini por la derecha, pero el cordobés no estuvo picante. Y se preocupó mucho más por bloquear a Serginho, con el que libró un mano a mano en el que más veces se impuso el brasileño. Sin juego interno por las intermitencias de Bebelo Reynoso y la poca participación de Carlos Tevez, Darío Benedetto quedó demasiado aislado.

La acción más peligrosa de Boca se produjo a los 20 minutos del primer tiempo. Y fue una de las primeras polémicas de la Libertadores. Alex Silva cruzó a Agustín Almendra entrando al área. El brasileño le pisó el pie de apoyo al juvenil. Sin embargo, Julio Bascuñán no cobró penal.

Boca salió con otra actitud en el segundo tiempo. Mostró mayor intensidad. Y a media máquina, Tevez se mostró como el jugador más criterioso. Intentó, al menos, fabricar alguna jugada con un pase filtrado. Asistió a Benedetto apenas comenzado el complemento, pero el goleador remató desviado.

Pero Tevez sufrió en su soledad creativa. No tuvo compañía ni en Reynoso ni en Almendra. Benedetto se cansó de esperar un centro y retrocedió para hacerse de la pelota. Y decidió mal. Boca no lastimaba y Jorge Wilstermann apostaba a la contra.

Chávez, siempre el más inquieto, fabricó la jugada más clara. Desbordó a Tevez, metió el centro atrás y Silva cabeceó en la puerta del área chica. Salvó Buffarini en la línea. El brasileño capturó el rebote, otra vez rebotó en el cordobés y Alejandro Meleán no pudo gritar porque Andrada metió una extraordinaria mano salvadora.

Chávez fue el mejor. Siempre desequilibrante, enganchó y metió un zurdazo a colocar al que le faltó algo de rosca para vencer a Andrada.

Alfaro decidió prescindir de Tevez, posiblemente por su cansancio. Entró Mauro Zárate. Después, intentó acomodar el medio con Jorman Campuzano por Almendra. Y al final, buscó refrescar el ataque con Abila por Benedetto. Sin embargo, la jugada más clara estuvo en los pies de Bebelo que tuvo sólo un rapto de lucidez. Toda la que le faltó a Nandez para definir con el arco a su merced. Y casi lo gana en el final. Giménez le tapó un zurdazo a Reynoso. Boca volvió con un punto que no convence. (clarin.com)

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