DURAN BARBA VOLVIO A CASA ROSADA CON BUENAS NOTICIAS PARA MACRI Y SUS MINISTROS

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El estratega ecuatoriano concluye una profunda encuesta cualitativa para determinar las posibilidades electorales de Mauricio Macri pero en Casa Rosada le vieron el semblante al gurú electoral y comenzaron a recuperar el buen humor.

El psicoanalista español Roberto Zapata se instaló en las últimas horas en La Plata. Eligió un hotel de la capital bonaerense para no tener que regresar a Buenos Aires por el tiempo que dure su trabajo de campo. Antes había pasado unos días por Mar del Plata, después de su rápida vuelta al país, convocado por Casa Rosada para medir el humor social.

Zapata, que es parte fundamental del equipo de Jaime Durán Barba, todavía no entregó los resultados de sus trabajos, que el pasado fin de semana eran esperados con impaciencia en la quinta de Olivos. «Va entregando de a poco», aseguran en Gobierno.

Macri, sin embargo, no esperó las conclusiones de Zapata. El resultado de la convención radical, la supuesta desactivación de planes alternativos en torno a su candidatura, la promocionada inauguración del Paseo del Bajo, pero en especial la tranquilidad cambiaria de las últimas semanas, trajeron al Presidente alivio personal y político.

«Nos está saliendo todo bien», exageraba uno de los funcionarios más cercanos del Presidente.
Durán Barba volvió de Ecuador algo más entusiasmado que cuando abandonó Buenos Aires, hace poco más de 10 días. Antes de irse, el consultor había ensayado una curiosa defensa de Macri, en medio de la volatilidad de los mercados: «En el concurso de los menos malos, claramente ganamos», le dijo a Bloomberg.

El lunes, recién aterrizado, Duran Barba almorzó con Marcos Peña en el despacho del jefe de Gabinete. Y un día después volvió a Casa de Gobierno acompañado por Santiago Nieto, su socio mayoritario, para abrir ciertos números de la encuesta a un pequeño y selecto grupo de funcionarios, que se mostraron relajados tras el encuentro.

Durante el cónclave, el estratega ecuatoriano trazó un panorama menos desolador que hace quince días. Y respecto a la fórmula K, aseguró que ese espacio «perdió la oportunidad de ampliarse», cuando comentó la nominación de Alberto Fernández como candidato presidencial de Cristina Kirchner.

El Gobierno recibe por estas horas nuevas mediciones. Esa encuesta mensual debería mostrar un panorama certero del impacto político que causó la aparición de la fórmula FyF. Para Macri y su equipo será la primera medición oficial de Fernández candidato a presidente K. Esperan una muy tibia mejora en las expectativas.

El sondeo de opinión presenta un modelo atípico: el macrismo decidió medir a todos los candidatos a presidente, pero en el caso de Alberto Fernández, la orden de Peña fue sondearlo acompañado por Cristina Kirchner. Solo en los escenarios de eventuales balotajes, el Gobierno midió a ambos por separado: Macri contra Fernández, por un lado, y Macri versus Kirchner, por el otro.

Con esos resultados, y en vísperas de los cierres de alianzas y de candidaturas, Cambiemos terminará de enfocar su campaña electoral. No hay, por ahora, definiciones sobre el compañero de fórmula de Macri. Durán Barba nunca vio con buenos ojos a los radicales, aunque ahora sí el binomio de Cambiemos está abierto a ellos. En la rueda de la fortuna, y desde hace semanas, hay nombres de todos los colores y para todos los gustos.

Hace un mes, el horizonte asomaba sombrío para Macri. La volatilidad de los mercados y la encuesta que circuló en el círculo rojo, que le daba nueve puntos de ventaja a Cristina Kirchner sobre el Presidente, zamarrearon al PRO.

Las internas, cada vez menos silenciosas, entre los socios de la coalición de gobierno, e incluso entre los integrantes de la propia mesa chica del PRO, se agudizaron. El famoso «Plan V» se empezó a esparcir. Alteró, de hecho, el humor del entorno presidencial. Desde la Jefatura de Gabinete juran que nunca mandaron a medir a María Eugenia Vidal como candidata a presidenta.

No hacía falta.
El miércoles a última hora, la gobernadora estuvo en Olivos. Se fue un rato antes de que empezara el tradicional partido de fútbol entre funcionarios.

Con Macri ratificado, la UCR oficialmente dentro de Cambiemos y el dólar, por ahora, estable, Macri volvió a sonreír. Hasta Carlos Grosso, eterno consejero presidencial, se volvió optimista: hace un mes, el ex intendente sonaba lapidario.

El Presidente aguarda con relativa paciencia la encuesta cualitativa de Durán Barba. Sabe que sus conclusiones pueden determinar sus posibilidades en el balotaje y el origen político de su eventual compañero de fórmula. No es poco a escasos días del cierre de las listas hacia las PASO del 11 de agosto.  (diapordia.com)

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