El jardinero de los Kirchner dijo que sólo movía alimentos y que el matrimonio no le pagaba

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Preso en la causa de los cuadernos k, Ricardo Barreiro declaró en la causa y aseguró que no formó parte de la asociación ilícita.

Ricardo Barreiro, el llamado «jardinero» de los Kirchner que está preso en la causa de los cuadernos de la corrupción, aseguró que no formó parte de la asociación ilícita que lideraron sus ex jefes y afirmó que él no movió el dinero que llegaban al El Calafate. Buscó despegarse de ese papel, que descargó en los secretarios privados. «Yo solo me encargaba de trasladar los alimentos», sostuvo.

Incluso, contó que trasladaba el agua (sólo marca «Glaciar») y las frutas y verduras que traían desde Buenos Aires. Y hasta reveló que el matrimonio Kirchner no le pagaba nada por hacer esas tareas de colaboración que duraron entre 2003 hasta fines de 2014. «Una sola vez intenté cobrarles el transporte y no me dieron nada», afirmó.

Las explicaciones de Barreiro forman parte de su declaración indagatoria –a la que accedió Infobae-, luego de quedar detenido como integrante de la asociación ilícita que funcionó desde 2003 hasta 2015 para robar dinero con negocios que se hicieron desde el Ministerio de Planificación y en connivencia con empresarios que se beneficiaban de la obra pública.

Barreiro, de 61 años, está acusado de haber participado en el entramado del manejo de dinero de la banda.Lo señalan por haber trasladado los bolsos con dinero cuando llegaban al Sur, una imputación que también pesa contra los ex secretarios de los Kirchner. Mientras el viernes pasado uno de ellos, Fabián Gutiérrez, pedía ser arrepentido en el caso y contaba cómo era el mecanismo de traslados de dinero, Barreiro fue llevado ante el juez Bonadio para enterarse de las pruebas en su contra y preguntarle si quería declarar. El llamado jardinero aceptó hablar para rechazar las sospechas, tras dejar asentado que era un empresario del transporte y que posee un departamento en Capital Federal, una casa en El Calafate, dos galpones, un Mercedes 368 y una flota de micros vinculados a su firma «Rp Transportes».

«Quiero aclarar que yo no cobré ningún peso en base a la atención de Néstor y Cristina en El Calafate», arrancó diciendo. Según explicó, su función era «ir a buscar al aeropuerto (de El Calafate) a la ama de llaves, a las mucamas que venían de Olivos y a la cocinera». «Yo también transportaba los alimentos», agregó. Señaló especialmente ese dato porque los elementos de Cristina, Néstor y de los secretarios eran «transportados por sus custodias» y remarcó: «Yo no llevaba elementos personales de ninguno, cada secretario de turno llevaba los elementos personales de cada presidente, su bolso, sus valijas».

Según explicó, «los secretarios privados se manejaban de forma independiente. A mí me tocaba trasladar la comida y a las personas que mencioné». Roberto Sosa, Daniel Álvarez, Fabián Gutiérrez y Ricardo Copetti «eran sus secretarios y volaban con los presidentes. Estaban pendientes de sus teléfonos y todos los demás. Los custodios de cada uno se encargaban de recibir y trasladar sus pertenencias. Sus custodios venían antes y se encargaban de todo», añadió.

Hizo hincapié en que solo tres veces subió al Tango 01 y aclaró que «cuando aterrizaba Cristina» bajaba el piloto y a pie de la escalera la esperaban el jefe del aeropuerto y el jefe de la policía. «Las cajas que yo cargaba eran de tergopol y venían numeradas de Olivos. Eran descargadas por Intercargo. Nosotros poníamos la camioneta cerca del avión, bajaba la comida por la rampa y el personal de Intercargo la subía a la camioneta de mi empresa», ahondó.

Incluso, detalló: «Recuerdo que las aguas minerales eran Glaciar. No tomaban otra. Y que había muchas frutas y verduras. Esto era básicamente lo que yo hacía. Cuando estaban los presidentes en la casa, (yo) era la persona que colaboraba con las compras de alimentos. Me encargaba de que no faltaran los alimentos, la luz, el DirecTV, las cosas esenciales. Todo este operativo estaba armado por el jefe de custodia».

«Ellos eran muy especiales y se manejaban exclusivamente con sus secretarios. Entiéndase por ello llamadas, comunicaciones, recepción. Había carga de cuadros y otros elementos. Pero eso nunca lo llevé. Yo, sólo alimentos», resaltó. Barreiro agregó que «había un listado en cada vuelo en el que se detallaban las cosas que se transportaban, inclusive había veces que había camionetas que esperaban a la tripulación y esperaban al personal de a bordo» si el avión se quedaba en El Calafate, aunque «habitualmente» volvía a Río Gallegos «porque allí lo permitía la pista».

Tras aclarar que «nunca» fue a Rio Gallegos y que hizo esta «colaboración» desde 2003 a 2014″, Barreiro advirtió: «A mí no me pagaban. Nadie. Nunca me pagaron estos transportes. Una sola vez intenté cobrarles el transporte y no me dieron nada». Según resaltó, «yo trabajé mucho en la militancia con Cristina y Néstor y después estuve con un contrato en la Municipalidad de El Calafate como encargado de la residencia, en los años 80», cuando Néstor Kirchner era gobernador y «nos conocimos en profundidad».

Aunque en ese momento le pagaban por esa función, «cuando fueron presidentes seguía siendo lo mismo y no me pagaron nada. Lo hice a modo de colaboración». Reconoció no obstante que en 2008 tuvo un cargo en el Ente Regulador de los Aeropuertos, con funciones asignadas en El Calafate, pasando informes de «los cambios de precios, los detalles de los impuestos de los pasajes y demás». También armó una sociedad «Cielo Patagónico Azul» , que tenía la concesión de Jet Pack en la localidad de El Calafate, que funciona hasta el día de hoy. Ese doble rol le valió una causa penal por incompatibilidad de sus funciones.

Sobre el final, Barreiro afirmó que «de todas esas personas que mencionan con las que formo una asociación ilícita, únicamente conozco personalmente a Cristina, Néstor y los secretarios de ellos Álvarez, Sosa, Gutiérrez y Rudy Ulloa. Al resto no los conozco porque no fueron a El Calafate». Tras señalar que era diabético, hipertenso y que tiene un solo riñón, Barreiro pidió su excarcelación.

Hoy, Barreiro decidió cambiar de defensa. Eligió como abogados a los letrados Alejandro Rúa y Graciana Peñafort, la dupla que representó a la ex presidenta Cristina Kirchner de la causa del Memorándum con Irán y que actuó en el último tramo del juicio a Ciccone para defender al ex vicepresidente Amado Boudou.

Rúa dijo a Infobae que «es insostenible que Barreiro esté detenido y lo mantengan detenido en estas circunstancias» porque «no hubo nada delictivo» en su conducta.

«La detención de Barreiro se sustenta exclusivamente en que el piloto (Sergio «Potro») Velázquez lo refirió como una de las personas que iban cuando volaban en El Calafate a recibir a la delegación, pero no dice ninguna actividad distinta que esa –afirmó-. Barreiro explicó en qué contexto iba: que recibía a Cristina o a Néstor y que llevaba las cajas que se despachaban y que correspondía a ellos. Que esa carga venía embalada y de una manera identificada. Que correspondía a enseres de la casa. No había otra cosa que eso. Ni aún el piloto lo refiere en esas circunstancias. Lo refirió como que iba a buscar al matrimonio. Y él explica por qué». (infobae.com)

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