EN EL MONUMENTAL: River liquidó a Patronato en una ráfaga de Borré y extendió su gran momento

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River prolongó su buen momento. Esta vez en la Superliga y ante un Patronato que resistió hasta donde pudo. A puro toque y con un Rafael Borré en llamas que volvió a ser decisivo en el área rival. Así, el Monumental extendió la fiesta del martes pasado cuando venció a Boca por 2 a 0 en la ida de las semifinales de la Copa Libertadores. Y el equipo del Muñeco se posicionó en el podio del torneo local y da pelea en los tres frentes. Como marca su historia.

Le costó abrir el marcador al conjunto de Núñez. De la misma manera que en otros encuentros anteriores por el torneo local, se le presentan difíciles los partidos en el Monumental. Sin embargo, se armó de paciencia. Y ni bien encontró la llave del cerrojo rival, liquidó el encuentro. En un abrir y cerrar de ojos, convirtió dos goles y ya no hubo más partido.

En apenas dos minutos se derrumbaron las ilusiones de Patronato de llevarse algo de Núñez, algo que desde la historia reciente no parecía utópico dado que los de Paraná, curiosamente, están arriba en el historial, tras los siete partidos oficiales que jugaron ante River.

Resistía el equipo de Mario Sciacqua a partir de un trabajo táctico disciplinado. Juntando las líneas. Con Chicco encima de Palacios y Lemos parándose entre los mediocampistas y la defensa. Y con los cuatro del fondo sacando lo que pasaba cerca. Y con Ibáñez (aquel arquero que amargó a River en 2011 atajándose todo para Olimpo en un encuentro ante Quilmes y que impidió la derrota del equipo de Bahía Blanca, lo que marcó que River tuviera que jugar la Promoción con Belgrano), volando de palo a palo y mostrándose seguro en cada intervención.

Así aguantó Patronato durante 59 minutos. Y si bien River había tenido chances como para convertir, había entrado en una modorra. Se excedía en el toque buscándole ponerle un moño a todas las jugadas, hasta que caía en alguna imprecisión o en la maraña de piernas rivales.

A pesar de ello, no dejó de apostar a su juego. Y tuvo su merecido premio. El toque preciso, combinado con velocidad y movilidad, puede abrir caminos y romper defensas rivales. Y así fue como tras una buena jugada en la que Palacios abrió para Matías Suárez, éste asistió a Borré para que la empujara a la red. Pareció que el cordobés estaba un pasito adelantado. Si hubiese estado el VAR, protagonista en la semana de la Copa Libertadores, seguramente habría ayudado a los árbitros y el gol habría sido anulado. Segundos después, Borré recibió de De La Cruz y con un zurdazo muy fuerte venció a Ibáñez para poner el 2-0 que sería definitivo.

En menos de una semana volvieron los goles de Rafa. El penal contra Boca y este doblete ante Patronato. La confianza es clave. No se apichonó el colombiano a pesar de fallar uno casi abajo del arco en el primer tiempo.

Tras el doblete Millonario, Patronato ya prácticamente no inquietó a Armani, algo que había hecho en la primera parte con algunos remates desde afuera del área o una pelota parada. River siguió manejando la pelota pero bajó el ritmo y la intensidad. Como para tomarse un pequeño descanso entre tanta competencia.

Eso sí: no dejó de buscar el arco rival. Y lo hizo con un culto del toque. Hubo 37 pases en una jugada en la que Matías Suárez quedó de frente al arco y su remate se fue desviado. Evidencia la superioridad River sobre sus rivales. Es que es un equipo que tiene muy aceitado su circuito de juego. Que se entrena para que salga así en la función.

Lo celebra Gallardo, a quien el público le reconoce el juego de su equipo con el canto (“Muñeco, Muñeco”) que baja de las tribunas. Lo festeja River, que va por todo. Y que no se conforma. Entiende el hincha el mensaje del entrenador. Y por eso (aunque primero esté el duelo de Copa Argentina, ante Talleres o Almagro, el viernes en Mendoza), ya pensando en la revancha ante su eterno rival, pide también por un triunfo en La Boca. (clarin.com)

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