IBARRETA: Denuncian a un médico ginecólogo por abuso sexual

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Un médico ginecólogo que tendría por lo menos dos causas, una con condena y la otra que fuera tramitada por la justicia con antecedentes por la Justicia provincial por abuso sexual, estaría desempeñándose en la especialidad de ginecología del Hospital de Ibarreta.

El planteo habría sido presentado al intendente de Ibarreta quien a su vez informó de esta circunstancia al Ministro de Desarrollo Humano, José Décima pero la decisión de su jornalización por iniciativa del Ministro de la Jefatura de Gabinete del Poder Ejecutivo, Antonio Ferreira ya fue comunicada.

El médico involucrado fue condenado por abuso sexual simple y estuvo involucrado en otro caso de abuso sexual con acceso carnal, denuncia que fuera desestimada.

En circunstancias irregulares, desde el día de la denuncia el profesional no concurrió más a su trabajo y fue cesanteado por faltas, no por la condena que todavía no había sido formalizada.

A esta circunstancia atípica se suma que al momento de dictar sentencia, el ginecólogo, no se presentó en el tribunal donde le informarían de la interrupción de la excarcelación para pasar a cumplir su detención efectiva y permaneció prófugo hasta que la condena se cumplió en el tiempo.

La justicia luego decidió declarar extinguida la causa y el profesional dio por cumplida la condena por lo cual a razón de los antecedentes no tiene impedimento alguno para volver a ejercer la especialidad de ginecología.

Otro factor curioso que concurrió al caso, es que las leyes respecto de casos de connotación sexual, han tenido modificaciones considerando bases de datos respecto de estos delitos que no tenían sanción en el momento en que se produjo uno de los abusos sexuales.

Sin embargo, el profesional se desempeña como ginecólogo y si su área de intervención fuera en la parte privada, cualquier persona que fuera a atenderse con el mismo podría decidir si hacerlo o no dentro de la libertad de elegir a un médico.

Hoy la circunstancia polémica y que pone furiosos a los vecinos de Ibarreta, es que el profesional atenderá en un hospital público con anuencia del poder político, precisamente a pacientes que no pueden optar si tratarse o no con este profesional.

Más allá del planteo ético, la realidad ha demostrado la reincidencia de violadores y el caso más actual fue el caso Blanco, donde un funcionario judicial fue denunciado en anteriores oportunidades sin que la justicia lo condenara y por reincidencia volvió a abusar de una menor.

La jornalización está en camino y es relevante suponer que un ministro del área de salud que tiene tanto celo para sumariar empleados que protestan por sus derechos de manera expres, no tenga el mismo celo para nombrar profesionales en el ámbito público sin considerar el ámbito donde la exposición de los pacientes sería potencial en virtud de tratarse de un ginecólogo. (elcomercial.com)

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