LAGUNA NAINECK: HUMBERTO ANTONELLI sobreviviente del ataque montonero al Regimiento de Infantería de Monte 29 ocurrido el 5 de octubre de 1975,

610
Humberto Antonelli, sobreviviente del ataque montonero al RIM 29

Había prometido ser un lindo día de primavera pero el calor comenzaba a ser intenso aquel domingo de octubre cuando la rutina de los fines de semana era la misma en el RIM 29 donde conscriptos, en la mayoría del interior formoseño, hacían la “colimba”.

Muchos estaban de franco y se marcharon a sus casas para volver en las últimas horas de la tarde de ese día o en las primeras horas del lunes. Durante la mañana, como en los días libres, cada uno se ocupaba de sus propios menesteres de lavar y arreglar sus ropas, acomodar sus cosas o simplemente disfrutar del día jugando al fútbol, hasta llegar la hora del almuerzo.

Humberto es uno de los ocho hijos de don Gualberto Antonelli y doña Teófila Samaniego, ya fallecidos, quienes vivían por entonces en la casa familiar en Isla Puen, dedicados a la agricultura. Había ingresado al servicio militar en marzo de 1975 en el Regimiento 29 de Formosa donde cumplió 21 años y ya tenía seis meses de conscripción por lo que se había adaptado a la vida de soldado, la cual orgullosamente cumplía.

“Cumplir con el servicio militar a muchos nos hacia conocer la ciudad, otros lugares, otra gente, aprender a ser disciplinado, respetar a las personas, amar a la Patria y el desarraigo nos hacia valorar la familia – relató Antonelli –. Salía periódicamente de franco pero ese fin de semana me quedé en el cuartel porque cumplía funciones en la compañía Servicios. Pasada la media tarde del domingo fui a una de las dependencias a preparar tereré para compartir con mis compañeros. En ese momento, uno de mis camaradas, Ismael Sánchez, llegó advirtiéndome de unos extraños movimientos en el cuartel a lo que sucedieron disparos por lo que lo hice entrar junto con otro soldado y nos encerramos porque no teníamos armas. Fue entonces que una granada estalló en la puerta que la hizo volar, cuyas esquirlas me dieron de lleno en ambas piernas. Sánchez salió asustado a guarecerse en otra dependencia cuando recibió una ráfaga de disparos que lo hirió de muerte. Una de las balas también me alcanzó en una de las piernas”, narró. 

Las crónicas del hecho relatan que “la operación, minuciosamente planeada, establecía un asalto simultáneo al regimiento y al aeropuerto “El Pucú” de Formosa, cuyo control era vital para la posterior evasión de los terroristas, que se realizaría con un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas desviado de su vuelo Buenos Aires-Posadas. La irrupción al cuartel se efectuaría mediante un ataque a la Guardia y una penetración por el área posterior de la unidad. En cuanto a la inteligencia previa, los montoneros tenían ojos dentro del cuartel”; se trataba del conscripto traidor santafecino Luis Roberto Mayol.

“ ¡Acá no se rinde nadie, mierda!”

Durante el ataque al cuartel el soldado Hermindo Luna, de la compañía Comando, vio que dos jóvenes como él, vestidos de azul, armados también con FAL, entraron pateando el portón y le gritaron: “Rendíte negro, dame el arma, que la cosa no es con vos”. Ahí fue cuando Luna lanzó una frase destinada a perdurar: “¡Acá no se rinde nadie, mierda!”, saltó hacia un costado y preparó su fusil. No alcanzó a usarlo porque unos disparos de FAL lo partieron en dos. Su gesto, sin embargo, sirvió para alertar al resto de sus compañeros, que se despertaron por el ruido de esos balazos y pudieron huir hacia el fondo de la cuadra, donde estaban los baños y las duchas.

Humberto Antonelli rememoró que “el enfrentamiento había durado algo así como una hora hasta que me auxiliaron. Fue entonces que me di cuenta del ataque traicionero de un grupo guerrillero que dejó muertos y heridos en ambos bandos”, recordó. “Yo no lo conocía personalmente a Luna ni a Mayol; las actividades que yo tenía asignadas en la compañía Servicios no me permitían tener muchos contactos con los compañeros, que eran varios centenares”, aclaró.

Tras estar internado casi un mes en el Hospital Central Humberto mejoró su salud luego de curar sus heridas. Pasados algunos días comenzó a comprender la valentía de sus compañeros conscriptos, jóvenes, la mayoría de familias humildes, que enfrentaron a los guerrilleros para defender el cuartel, muchos de ellos entregando sus vidas.

Tras ser dado de baja, volvió a su Laguna Naineck donde formó familia, contrayendo matrimonio con Nilda Muñoz de cuya unión nacieron cinco hijos, hoy todos mayores de edad.

Este 5 de octubre se conmemora un aniversario más del cruento ataque perpetrado por subversivos montoneros. Pasaron 43 años y como en todos los años Humberto va a participar del encuentro con sus compañeros sobrevivientes y familiares de los caídos en combate quienes siguen esperando un justo reconocimiento a instancias de un proyecto de Ley que “pide un reconocimiento para los efectivos caídos durante el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29, el 5 de octubre de 1975, cuando un grupo terrorista de Montoneros y otros, pretendieron tomar el cuartel mencionado.

La iniciativa pide se extienda el reconocimiento a los efectivos militares que defendieron la guarnición militar local y que siguen con vida y reclama una indemnización económica para los familiares en ambos casos”.

Comentarios

Comentarios