Macri busca entregar el Banco Central con US$ 45.000 millones de reservas

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Con el Banco Central comprando entre US$ 100 y US$ 150 millones de dólares diarios, en el gobierno estiman que hay chances de que Mauricio Macri termine su mandato con cerca de US$ 45.000 millones en el Banco Central tras haber conseguido, cepo mediante, frenar la sangría y reconstituir levemente las pérdidas.

A partir del 12 de agosto, el día siguiente al triunfo de Alberto Fernández en las PASO, el Banco Central salió a vender US$ 7.456 millones para abastecer la voracidad de un mercado urgido por dolarizarse. Este drenaje explica solo un tercio de la caída de reservas: los otros dos tercios obedecieron al pago de deudas y a la entrega de billetes para que los ahorristas pudieran extraer los dólares que tenían depositados. Así las reservas bajaron en US$ 23.000 millones. Pero desde que se endureció el cepo el 28 de octubre, tras la confirmación de que Alberto Fernández será el próximo presidente, el Banco Central quedó como el único comprador firme del mercado y día a día fue adquiriendo entre US$ 100 y US$ 200 millones. Así, hasta el viernes pasado había embolsado US$ 1.505 millones. Si las expectativas y las variables económicas se mantienen alineadas y el dólar no da un nuevo salto, hay margen para que el gobierno saliente entregue el Banco Central con reservas que rocen los US$ 45.000 millones. Hace cuatro años, Mauricio Macri recibió como herencia de la administración de Cristina Kirchner US$ 25.000 millones de reservas.

Quedan quince días hábiles hasta la transmisión de mando del 10 de diciembre. Si el Central sigue comprando al ritmo que trae podría embolsar otros US$ 1.500 millones. Pero la cuenta no es lineal. Aunque la autoridad monetaria ya no salga a vender billetes para abastecer la demanda acogotada por un límite mensual de US$ 200 por persona, sigue habiendo rendijas por donde salen los billetes verdes. La principal es el pago de la deuda: quedan vencimientos por más de US$ 2.000 millones de aquí a fin de año, aunque la mayor parte le corresponderá a la administración Fernández.

Al cierre de la semana pasada, las reservas llegaban a US$ 43.555 millones. «El Banco Central fue el gran beneficiario del cepo. En su carácter de único demandante libre en el mercado spot, desde el 27 de octubre compró más de US$ 1.500 millones y estabilizó la caída de reservas», plantea la consultora GMA Capital.

La compra de estos US$ 1.500 millones representa el 20% de los US$ 7.456 millones que vendió entre las PASO y el 27 de octubre para abastecer al mercado.

«Es probable que el Central siga comprando al mismo ritmo en las próximas semanas, pero hay que ver también cómo evoluciona la caída de los depósitos de los ahorristas y por ende de los encajes que los bancos tienen en el Central. Eso podría restarle poder de fuego a la compra de dólares que el Central hace en el mercado spot», dice Nery Persichini, gerente de GMA Capital.

Desde las PASO, los ahorristas y los inversores retiraron del sistema US$ 13.000 millones, el 42% del total de los depósitos en dólares. En ese período, la cotización del dólar saltó 30%.

Con la modorra en la que entró el dólar tras el cepo recargado, el Central se queda con la mayor parte de las divisas que el campo se apresura a liquidar antes del cambio de administración -ante el temor de que el cepo se endurezca aun más o se incrementen las retenciones-.

El dólar se mantiene sin grandes saltos desde hace un mes, con estimaciones de que la inflación de noviembre se ubicaría algo por encima del 3,3% de octubre, pero todavía por debajo del 4%. Al mismo tiempo, el peso se mueve a contramano de las monedas de la región, con el real depreciándose 5% y el peso chileno con una inusual caída del 10%. Aun así, en Argentina el tipo de cambio real sigue estando 11% más alto que antes de la fuerte devaluación del 12 de agosto.

Para GMA, en la gestión que viene «el próximo BCRA buscaría un peso barato, o lo que es lo mismo, un dólar caro. Mediante intervenciones activa o un esquema de flotación sucia, la próxima gestión apuntaría a no generar una nueva etapa de atraso cambiario».

Para la consultora Economía y Regiones, «lo más probable es que el próximo gobierno aplique un plan de estabilización heterodoxo, que apunte a usar el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria dentro del cepo, combinado con una fuerte política de ingresos destinada a reavivar el nivel de actividad». (clarin.com)

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