Macri recibe a Bolsonaro: la seguridad en la región y Venezuela, los temas de la agenda

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El presidente brasileño llegará este jueves a la Argentina. Pasará menos de 24 horas en el país, pero tendrá reuniones con el gabinete ampliado y empresarios.

Si bien no fue elegido como el primer país que visitó (en el inicio de gestión fue a Chile), Jair Bolsonaro finalmente llegará este jueves a la Argentina, después de haber recibido en enero a Mauricio Macri. El contexto de este encuentro es complejo para ambos mandatarios. El Presidente argentino se encuentra en medio de un difícil e incierto año electoral, haciendo frente a la crisis económica que atraviesa el país.

Por su parte, Bolsonaro sufrió una gran caída en su imagen positiva en muy poco tiempo y debe manejar una economía que se retrajo en el primer trimestre y que espera un crecimiento modesto (1,5%) para este año. A esto, se suman para el brasileño los cuestionamientos por la violencia institucional y la pelea que está dando para lograr implementar una reforma previsional.

Con esto a cuestas, Bolsonaro saldrá este jueves desde Brasilia a las 6.50 y se espera que llegue a Buenos Aires a las 10.10. Su primera actividad será en el Palacio San Martín, donde se entregará una ofrenda floral en el monumento de San Martín. Allí los esperará el canciller Jorge Faurie. Después, el mandatario y la primera dama, Michelle Bolsonaro, serán recibidos en Casa de Gobierno por el presidente Mauricio Macri, con quien mantendrá una reunión hasta aproximadamente las 11.25. Después, habrá un encuentro ampliado con miembros de ambos gabinetes de ministros. Por lo que se sabe hasta ahora, luego, los presidentes darán una declaración conjunta a la prensa, aunque no habrá una instancia de preguntas.

A las 13, está prevista una reunión de buena parte de la comitiva brasileña con autoridades parlamentarias, donde participarán la vicepresidenta Gabriela Michetti, el presidente provisional del Senado Federico Pinedo, el presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó, el senador Julio Cobos, la diputada, Cornelia Schmidt Liermann, el senador Adolfo Rodríguez Saá y el diputado Daniel Lipovetzky. Más tarde, habrá otra reunión con Jueces de la Corte Suprema.

Los presidentes almorzarán cerca de las 13.30 en el Museo del Bicentenario y, cerca de las 15, la primera dama brasileña asistirá, junto con su par argentina, Juliana Awada, a la Cumbre Global de Discapacidad 2019, que se llevará adelante en Tecnópolis.

Se espera que los temas centrales de la visita sean: el Mercosur y sus posibles reformas (a un mes y medio de la cumbre de líderes), el desarrollo en materia de defensa y seguridad fronteriza, temas vinculados a la industria energética y, también el plano regional, Venezuela.

En una entrevista que con el diario La Nación en el Palacio de Planalto, Bolsonaro también se metió en la política argentina y arrojó: «La Argentina y Brasil no pueden volver a la corrupción del pasado. Contamos con el pueblo argentino para elegir bien a su presidente en octubre». Por eso, puede que en su paso por el país el primer mandatario brasileño también haga alusión a las elecciones nacionales que vendrán en pocos meses.

A las 16.30, Bolsonaro dará cierre a un seminario sobre temas de Defensa, organizado en la embajada de Brasil. A las 17, habrá en el Hotel Alvear un encuentro del presidente con 30 empresarios argentinos. Luego, a las 19, el presidente brasileño tiene planificada su transmisión de video a través de Facebook Live, la plataforma en la que suele comunicar los asuntos más relevantes de su gestión de manera directa.

A las 20, asistirá junto a la primera dama a una comida privada en la Embajada de Brasil. Bolsonaro volará de regreso a su país (esta vez, a Río de Janeiro) a las 6.25 del viernes, luego de menos de 24 horas en las que, sin dudas, tendrá una agitada agenda.

Los problemas de Bolsonaro

Según una encuesta que dio a conocer la consultora Data Floha a 100 días del comienzo de la gestión, el 30% de los brasileños califica, hasta ahora, de «mala» o «muy mala» la gestión de Jair Bolsonaro, mientras que el 33% la tilda de «regular» y solo un 32% como «muy buena» o «buena».

Mucho quizás han aportado algunos de los escándalos en los que estuvo involucrado. El controvertido (y escatológico) video publicado en sus redes en ocasión del Carnaval, frases como «la democracia y la libertad, sólo existen cuando las fuerzas armadas así lo quieren» y los alarmantes casos de violencia institucional son solo algunos de los hechos resonantes.

Sobre este último punto, los datos alarmaron a muchos activistas de Derechos Humanos. Según fuentes oficiales citadas en un informe por la cadena France 24, 434 personas murieron en manos de fuerzas policiales en Río de Janeiro en lo que va del año. Esto, comparado con las 368 personas que murieron el año pasado, implica un incremento del 17,9% en este indicador.

Mientras tanto, Bolsonaro intenta impulsar una reforma previsional con la que espera ordenar las cuentas públicas. Al respecto, llegó a declarar: «Me gustaría no hacer ninguna reforma de las jubilaciones, pero estamos obligados a hacerla porque, de lo contrario, Brasil quebrará en 2022 o 2023».

Para sumar dificultades a este escenario, el presidente brasileño, -que durante la campaña buscó hacer de la transparencia una de sus banderas-, se ha enfrentado a su propio escándalo de corrupción, con los presuntos «candidatos fachada». Esta acusación puso en el centro de todas las miradas (y fuera de su gabinete) a Gustavo Bebbiano, un hombre fuerte de su espacio, el Partido Social Liberal.

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