MUNDIAL DE CLUBES: River llegó a Abu Dhabi: cómo sigue el camino en busca de más gloria

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River está en el aire. Flota por su triunfo reciente ante Boca y cruza Europa hacia el Golfo Pérsico para completar su viaje de conquistas. El Mundial de Clubes espera en Abu Dhabi, posiblemente en una definición con Real Madrid. De regreso a Buenos Aires empezará una nueva etapa, ya calmados los fervores de tanta victoria.

La estadía en la ciudad será breve: este miércoles el plantel viajará en ómnibus para hospedarse en el Hotel Hili Rahyann de Al Ain, la ciudad donde el martes 18 a las 13.30 (hora argentina) disputará la semifinal del Mundial de Clubes en el estadio Hazza bin Zayed. Si cumple con el favoritismo (su rival saldrá del Al Ain local, el Team Wellington de Nueva Zelanda y el Esperance Sportive de Túnez), el 19 volverá en micro a Abu Dhabi (se alojará en el hotel Shangri-La) a la espera de la final, que jugará el 21 seguramente contra el Real Madrid. El regreso a Buenos Aires será el domingo 23 en vuelo charter con destino a Ezeiza.

Antes en Madrid pasaron dos noches largas, de madrugadas eternas. La posterior al 3-1 a Boca en el Bernabéu y la de anoche, cuando se flexibilizaron al máximo las leyes de convivencia. Los jugadores tuvieron hora libre, algunos estuvieron con sus familias, otros simplemente se repartieron entre los salones del Eurostars y sus habitaciones. Marcelo Gallardo habló por primera vez desde que River llegó aquí. Pasada la una de la madrugada recién le puso punto final a la rueda de prensa. Más por el cansancio de los cronistas y el apuro de la hora de cierre, que por imposición de Gallardo. Habló largo, suelto, relajado el Muñeco.

Más rédito no podía llevarse River de España. Al triunfo, a la Copa, le suma el reconocimiento unánime de los medios europeos sobre la legitimidad de su triunfo y la ratificación de que tiene jugadores realmente buenos. Algunos apetecibles para este mercado. A algunos les queda poco tiempo con la banda roja.

Gonzalo Pity Martínez se va a la MLS; Exequiel Palacios será del Madrid (todo lo indica) y sólo falta confirmar si será ahora o en junio. Rafael Santos Borré es reclamado desde el Atlético, propietario de parte de su pase, y más que seguro que vendrá al equipo del Cholo Simeone en el mercado de invierno. Al Aleti se le cayó Diego Costa, por largo tiempo.

Y puede haber más ventas. Todas las posibles, se harán. Campeones de América, del 1 al último número, saben que si hay que dar un salto, es el momento.

Mientras se confirmen, demoren o trasladen las cesiones, River no tendrá descanso. Salió de Buenos el 7 de diciembre, retornará justo a tiempo para brindar en Nochebuena. Y casi no habrá vacaciones. La pretemporada en Punta del Este será del 4 al 17 de enero. Y la Superliga sigue en marcha con el añadido de los partidos postergados. Hay gloria, no hay descanso, ni paz.

En ese marco hay que ubicar la repetida afirmación de Gallardo acerca de su continuidad. Evalúa todo. Sobre todo los objetivos que, en un simplismo, puede definirse con el trillado “ganar todo”. También es una frase que enmascara el meollo del asunto. Gallardo tiene que armar un River nuevo.

Si se le van a ir jugadores importantes, también hay que meter en la lista el final inminente de la carrera de Leonardo Ponzio (¿ahora o en junio?), posiblemente la de Jonatan Maidana. Y en un análisis más fino, pero prematuro, también deberá calcularse cuánto de todos los minutos puede jugar un plantel en las condiciones que se avecinas.

Están los pibes, claro. Si Julián Alvarez es una prueba de que las inferiores siguen siendo proveedoras de calidad, también es cierto que a los pibes hay que esperarlos y madurarlos.

Ahora que son horas de emociones fuertes, de júbilo desmesurado, es temprano para que River se exija calma. Sin embargo, la búsqueda de equilibrio entre los objetivos y el armado del próximo plantel es el próximo desafío. Inexorable. Imprescindible. (clarin.com)

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