RIO PILCOMAYO: Advierten que la crecida será “crítica” y “catastrófica”.

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Luis María de la Cruz, coordinador general de la Fundación para la Gestión en la Investigación Regional (FUNGIR), en diálogo con el Grupo de Medios TVO habló sobre la crecida del río Pilcomayo que está generando una situación compleja de alarma debido a la crecida que afecta a pobladores de distintos parajes que no saben qué hacer ante el aumento del agua. Cabe señalar que la crecida inició en diciembre pero aún falta la parte más complicada que se da en febrero y culmina en marzo.

“Febrero 2018 fue la creciente que afectó a la zona del noroeste del departamento Bermejo y en este momento ya tenemos una entrada de agua importante entre el 24 y el 26 de diciembre en esa misma zona y hoy está entrando otro flujo de agua importante, no son crecientes muy grandes, son relativamente chicas pero como toda la zona está muy afectada por la acumulación de sedimentos, el agua no tiene prácticamente otra opción que seguir inundando las mismas áreas, las obras que se están haciendo están más focalizadas al tema defensivo, la parte de canalizaciones se hizo algo, no es que no se hizo nada pero en realidad el río es así, esos canales pequeños que se hacen no puede dar cuenta del volumen de agua que entra, pero no son crecientes grandes, no sé que va a pasar ahora entre enero y febrero cuando lleguen las crecientes grandes normalmente, la situación va a ser bastante crítica”, explicó.

De la misma forma expresó que hay pobladores que ya tuvieron que salir como de La Rinconada y Vaca Perdida que tuvieron que autoevacuarse, “el agua está frente a las defensas, está lloviendo, las defensas son de tierra, cualquier persona con sentido común no se queda esperando que se rompa la defensa, la gente tiene temor, espera que el comando de emergencia les dé alguna indicación, se crearon estos comandos de emergencia justamente para dar respuestas, yo no sé qué respuestas está dando, el tema es que la gente está preocupadísima porque ve que el agua sube, ahora debe estar subiendo nuevamente y no es que sube y baja rápidamente, vino la creciente de fines de diciembre y todavía no estamos a mediados de enero y ya viene una segunda creciente, es decir que el agua no tuvo tiempo de escurrirse, está ahí y una creciente se va a montar sobre la otra y eso genera una situación de preocupación muy grande, las defensas son de tierra y si bien se las mantiene y todo, cuando llueve las máquinas no pueden trabajar, si uno entra demasiado cerca del área que está protegida pero cerca de las defensas, las máquinas en algunas partes se hunden, una camioneta se hunde, el agua está ahí a flor de piel, uno ve la tierra seca pero a centímetros ya está el agua y después el otro problema grave es que en el área donde terminan las defensas, un poco aguas debajo de La Rinconada ahí sigue la población viviendo, hay un montón de parajes, una cantidad de pobladores que han tenido que evacuarse o movilizarse con los equipos que tiene la junta de fomento de Pozo de Maza porque no hay ningún tipo de defensivo, el Bañado no es una realidad estable y siempre en el mismo lugar, se fue colmatando hacia el norte, hacia la ruta 86 toda la parte norte del Bañado está colmatada que quiere decir que elevó el nivel debido al crecimiento de vegetación principalmente totora y al depósito de sedimentos que trae naturalmente el río entonces al elevar a ese nivel tira hacia el sur ahora y cada vez más, en febrero llegó hasta un punto, estábamos mirando imágenes satelitales del día 26, ahora con la creciente del 26 avanzó bastante más hacia adentro de lo que había avanzado en febrero o sea que hay una situación muy crítica”.

Expresó además que el río vaya hacia el sur implica que “está buscando un nuevo recorrido, el Bañado nos está diciendo algo, tenemos que saber escuchar a la naturaleza, el problema es que nos olvidamos de escucharla, está buscando un nuevo recorrido y hay varios cañadones y zonas bajas donde se podría meter y desplazarse varios kilómetros hacia el sur lo que implica afectar a otras poblaciones”.

“Lo que tiene el norte es que esa zona fue afectada en la década del 70 con la creciente del 72,74,79, toda esa zona del norte es altísima porque tiene una cantidad de sedimentos acumulada que la transforma en una zona segura, entonces el Bañado ya no puede avanzar por esa zona, tiene algunas entradas por ejemplo entre fases entra pero queda ahí, a veces corta la ruta, otra veces no, en Guadalcázar entra pero queda ahí, no va más al norte porque toda esa parte está muy alta debido a la cantidad de sedimentos que se juntaron en toda la década del 70, entonces lo que pasa es que las zonas vírgenes para el Bañado son los bosques que hoy están más bajos que gran parte del Bañado entonces cuando el Bañado no tiene espacio para extenderse hacia aguas abajo porque la pendiente no son muy favorables y va muy despacio, sigue colmatando, dejando sedimentos hacia el norte, sigue dejando más altas la zona del norte y se va tirando hacia lugares donde encuentra salida, hacia los bosques que corrientemente tienen un nivel más alto que el bañado por esos son bosques pero cuando toda la situación cambia, estos cambios son normales en el Pilcomayo pero son nuevos para Formosa porque son normales en periodos de 250 años, Formosa no llega a esa cantidad de tiempo de estar ocupada entonces no se conocía a esta normalidad que ahora podemos reconocer, se están formando suelos”, explicó.

Respecto a si esta formación de nuevos suelos puede modificar el Bañado La Estrella, De la Cruz manifestó que “estos movimientos llevan mucho tiempo, el que vende turismo lo va a poder seguir vendiendo, en la zona de Fortín Soledad hasta la ruta 28 lo va a poder seguir vendiendo durante bastantes años por ahora, pero a largo plazo esto genera transformaciones, a menos que se ejecuten obras de gran magnitud como podría ser una canalización seria dentro de lo que fue el Bañado para recuperar un curso de agua que bañaría zonas pero arrastraría un volumen mayor de agua hacia la ruta 28, son inversiones muy altas que no sé si se justifica hacerlas o no, no sé si la nación o si la provincia pueden hacerlas, además de la gran inversión son los tiempos porque de una creciente a la otra hay muy poco tiempo, son pocos meses y si pensamos en el modelo de licitación., una licitación lleva por lo menos 3 meses, ya arrancamos mal, la obra está demorada en la zona de La Rinconada y el Churcal porque la burocracia propia de la licitación llevó a que la obra en lugar de empezar a hacerse en junio, se hiciera en octubre que es muy cerca de la crecida y ese octubre fue excepcionalmente con mucha lluvia, hubo muchas interrupciones en el trabajo debido a esto y así funciona nuestro mundo lamentablemente”.

Para finalizar manifestó que después de la crecida de estos días hay que esperar la de febrero, “en este momento tenemos una alerta naranja en Bolivia por posibles lluvias intensas y crecida del río, el alerta naranja para la cuenca boliviana es del 10 al 13 de enero así que si esto se produce, nosotros antes de fin de enero o sea para el 20 más o menos estaríamos ante una onda creciente importante de vuelta, hay que aguantar hasta marzo porque la creciente es de diciembre a marzo. Los lugares que han quedado con sedimentos ala mitad está abandonado, de hecho en este momento están con agua, hay familias relocalizadas de esta creciente, hay gente que aprovechando el invierno, la bajante, volvió a sus lugares con la esperanza de recuperar algo; animales que se le han perdido, cajones de miel porque hay productores apícolas, recuperar cosas de sus casas entonces se fueron reinstalando y cuando vino la creciente estaban alertados pero nadie quiere dejar sus terruños, cuesta mucho dejar donde uno vivió toda la vida, donde nació pero hasta que llegó el agua empezaron a relocalizarse otra vez en zonas mas altas, hay que pensar que esto provoca un trauma afectivo, psicológico tremendo en la gente que la hace perder totalmente la capacidad de decisión y terminan esperando que alguien, que algún comité de emergencia o algún funcionario les diga que se muevan o les mande un camión porque la gente está sufriendo un trauma grande debido a este tipo de catástrofe, no estamos frente a una situación normal, esta es una situación de catástrofe que fue en febrero y se reitera en este momento aunque no hay eventos catastróficos pero a nivel de la vivencia propia de la persona es una catástrofe, es un trauma, les cuesta superar psicológicamente la situación de febrero y se esta reiterando el tema entonces ven la catástrofe inminente, lo mismo está pasando en Salta, se habla de un alerta y ya la gente está horrorizada pensando dónde se va a ir, el trauma está instalado y la gente reacciona de acuerdo a su propia vivencia, no a la teoría”. (expresdiario.com)

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