Sin pistas sobre el crimen del gendarme formoseño y su esposa.

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Un gendarme y su esposa fueron asesinados en la noche del lunes en el barrio 447 Viviendas de la salteña localidad de General Enrique Mosconi.

El doble homicidio se produjo en plena vía pública del barrio ubicado al oeste de la localidad, en cercanías al complejo deportivo municipal y por el cual conmocionó a los vecinos.

Según informaron aun no hay detenidos por el grave hecho de sangre.

El doble homicidio se produjo pasadas las 23 horas del lunes cuando Ricardo Paredes (26), un suboficial de la Gendarmería Nacional que presta servicios en el escuadrón 52 con asiento en Tartagal ,oriundo de Colonia San Juan, en la zona de Laguna Naineck y su esposa Carla Aponte de 22 años fueron asesinados con disparos de armas de fuego.

Pérez recibió el disparo en la cabeza y cuyo proyectil le salió por la garganta por lo que murió en forma instantánea. Su esposa recibió al menos 8 disparos; 5 le impactaron en el corazón y los otros tres en diferentes partes del cuerpo.

Al llegar la policía la joven tenía un halo de vida pero falleció antes de ser ingresada al hospital local mientras su marido yacía ya sin vida.

La Brigada de Tartagal se encuentra a cargo de las investigaciones; si bien no trascendieron hasta el momento en qué circunstancias se produjeron los hechos, los investigadores manejaban varias hipótesis; un crimen pasional (por la forma en que la mujer fue asesinada) o sea que esté relacionado con algún conflicto surgido por una posible relación extramatrimonial, debido a la cantidad de disparos que presentaba la mujer. O un delito protagonizado por sicarios, dada la precisión y la forma de ejecución de la que fue víctima el joven efectivo de la Gendarmería Nacional.

Sin pistas

Los investigadores encontraron vainas de proyectiles de 9 milímetros. El caso se encuentra en jurisdicción de la Brigada de Investigaciones de Tartagal, que junto a varias dependencias del norte trabajan en el esclarecimiento del homicidio de Ricardo Paredes, un efectivo de la Gendarmería Nacional que prestaba servicios en el escuadrón 52 de Tartagal y de su esposa, una joven de 22 años identificada como Carla Aponte.

Fuentes de la Brigada de Tartagal confiaron a este medio que “fueron los vecinos quienes llamaron a la policía; dijeron que habían escuchado detonaciones pero pensaron que se trataba de cohetes que tiraba la gente luego del partido de fútbol. Al parecer eran detonaciones de las armas utilizadas para ultimar a esta pareja”, confió el efectivo consultado. FUENTE: El Comercial-Formosa

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