UNA NAINECKENSE: De El Calafate al organismo de la OEA.

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Veronica Samaniego tiene 29 años y trabaja como administrativa en la oficina de la obra social Unión Personal.

Actualmente cursa el último año a distancia de la licenciatura en Relaciones Internacionales, carrera que ya le planteó las posibilidades de dos becas en años anteriores, y ahora una pasantía en la Organización de los Estados Americanos (OEA).

La estudiante de la Universidad Católica de Salta fue aceptada entre miles de postulantes para cumplir una pasantía no rentada en la misión que la OEA tiene en República Dominicana.

“Es muy muy importante para nosotros (estudiantes de la carrera) poder contar con una pasantía en la OEA”, contó la estudiante calafatense que el 4 de junio debe hacerse presente en la oficina de esa organización internacional en la capital Santo Domingo.

Pese a que la pasantía no es rentada y la estudiante debe pagar todos los gastos: pasajes, alojamiento y comidas, para entre tres y seis meses, dice no tener objeción con las condiciones.

“Para mí es un honor ser seleccionada entre miles de estudiantes de esos estados que componen la OEA, así que no tengo objeción, se hará todo lo posible para poder estar allá”, comentó en el aire de FM Dimensión.

El derecho ya lo tiene ganado luego de la inscripción y un exhaustivo proceso de análisis y selección por parte de funcionarios de la OEA.

Ahora el desafío es económico. Las pasantías no rentadas atrapan por mayoría solo a estudiantes integrantes de familias de alta posición económica, que pueden costear los gastos.

Samaniego afronta el desafío de duplicar esfuerzos para poder contar con los recursos que le permitan llegar a esa capacitación internacional.

“Hacer todo lo posible”, como dice la estudiante, es buscar fuentes de financiamientos para el viaje y su vida en República Dominicana, ya que no recibirá pagos por la pasantía.

Días atrás, un grupo de amigas organizó una “feria americana” para comenzar a recaudar dinero y así poder afrontar el costo de los pasajes.

Aunque Verónica no era de la idea de solicitar ayuda, funcionarios gubernamentales supieron del caso y comenzaron a gestionar probables beneficios para colaborar con la capacitación de la única estudiante universitaria del país que fue destinada a la oficina de la OEA en República Dominicana.

El país caribeño esconde detrás de su imagen de destino turístico internacional, una dura realidad en la que se conjuga el narcotráfico, problemas migratorios y serios problemas de seguridad, por lo que la presencia de la OEA es relevante. (AHORA CALAFATE).

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